Colibrí · Identidad visual

El punto de partida
Colibrí es un proyecto de identidad visual para cafetería que creé desde cero: naming, concepto y sistema gráfico para un espacio especializado en brunch. El punto de partida era una promesa simple —ligero y fresco— y el reto, que cada pieza la comunicara sin necesidad de explicarla.

Las decisiones
El nombre llegó primero: el colibrí condensa ligereza, energía y precisión, y funciona igual de bien dicho en voz alta que dibujado. El símbolo lo traduce en un solo trazo continuo — una decisión de sencillez antes que de estilo: una línea sin cortes se reproduce limpia a cualquier tamaño, del sello en una servilleta al rótulo de fachada. La paleta enfrenta verde bosque y naranja mandarina, lo natural y lo vital, con contraste suficiente para funcionar también en una sola tinta. Y la tipografía trabaja en pareja: DynaPuff, redondeada y expresiva, para la voz de la marca en logotipo y titulares; Bricolage Grotesque, más sobria, para carta y textos, donde manda la legibilidad. Cercanía arriba, claridad abajo.

Las aplicaciones
El sistema se probó donde una cafetería vive de verdad. En la carta, el trabajo es de jerarquía: que platos, descripciones y precios se lean de un vistazo y en el orden correcto. En el packaging take away y la tote, el objetivo era otro: sacar la marca del local y que siguiera siendo reconocible en la calle, en una mesa de oficina o colgada de un hombro.
Resultado
Una marca luminosa y funcional que cumple lo que su nombre promete desde el primer vistazo.